Llegó Navidad

Diciembre es una época como ninguna otra, y es el mes del año que más se destaca por su alegría y el deseo de compartir. Se ha convertido además, en la puerta a nuevas metas para recibir el próximo año pero sobre todo, sigue siendo un tiempo donde la bondad siempre toca nuestros corazones.

Su historia tiene diferentes connotaciones pero todas reúnen el sentido de la familia y el escenario del reencuentro. Las tradiciones culinarias durante esta época, tiene unas exquisitas variaciones y la panadería por supuesto, también incluye las suyas. En este artículo, la historia del famoso Roscón de Reyes, será la protagonista.

Resulta que el nombre aunque es conocido y muchos puedan pensar que ha sido llamado de esta manera alusiva, por la visita de los reyes magos dentro de la tradición cristiana, en realidad no tiene nada que ver con este episodio religioso. Hay quienes afirman que su forma redondeada proviene de una fiesta tradicional celebrada en Roma, la cual hacía alusión a Saturno y con él, la bienvenida a los días más largos tras el solsticio de invierno.

En realidad es complejo entender su origen, pero daremos una aproximación con la cual encontramos un poco más relación con la historia de la figura del Roscón de Reyes. Ésta, según cuentan algunos conocedores, trata de imitar la corona real e incluso antes solía esconderse objetos de valor en su interior. Los pequeños trozos de frutas que suelen adornarlo, son la imitación de las joyas y piedras preciosas con las que los reyes y reinan mostraban su poder al mundo.

Su propagación en el mundo fue gracias a Luis XV, rey francés que quedó encantado con su sabor y particular forma, decidiendo compartirlo alrededor del mundo y aunque actualmente hay muchos otros tipos de pan que nos acompañan en navidad, el Roscón de Reyes sigue más que vigente y es un regalo increíble para pasar un momento agradable en familia o amigos.